Preguntas frecuentes
Nuestra recomendación es realizar una limpieza profesional al menos dos veces al año, especialmente en el caso de ventanas de difícil acceso. Lo ideal es programarla al finalizar la temporada lluviosa y al finalizar la temporada seca, ya que así se reduce la acumulación de contaminantes y se prolonga la vida útil del vidrio.
No necesariamente. Si realizamos la limpieza antes o durante la temporada lluviosa, los vidrios, al estar libres de contaminantes, no se mancharán ni marcarán con la lluvia.
Sin embargo, cuando los vidrios tienen acumulación de smog, polvo u otros residuos ambientales, la lluvia puede incrustar estos contaminantes en la superficie, generando efectos como el llamado “ojo de pescado”, lo que posteriormente puede requerir procesos correctivos como el pulido del vidrio.
La respuesta corta es no. Lo más recomendable es seleccionar un proveedor que cumpla con requisitos básicos de seguridad, capacidad técnica y referencias comprobables, y cuyos precios estén dentro del rango del mercado.
La continuidad con un mismo proveedor permite mejorar los resultados con el tiempo, ya que la retroalimentación del cliente ayuda a optimizar la calidad del servicio en cada intervención.
Probablemente no. Los vidrios están expuestos constantemente a factores ambientales externos que pueden generar pequeñas marcas con el tiempo.
En muchos casos, estas imperfecciones no se perciben mientras el vidrio está sucio, pero se hacen visibles después de la limpieza debido a que la superficie queda completamente transparente y se observa con mayor detalle.